Blog con Reviews de obras publicadas mayormente por Vertigo Comics, pero también de otros sellos y compañias. VERTIGO and all characters featured in it´s issues, the distinctive likeness thereof and related elements are trademarks of DC Comics. Solamente voy a postear reviews de comics con varios años en el mercado, asi que no voy a avisar antes de cada spoiler.

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jueves, 22 de enero de 2009

Hellblazer 72-75 - “Damnation’s Flame”


Escrita por Garth Ennis y dibujada por Steve Dillon, Damnation’s Flame muestra la vuelta de Constantine a su circuito normal (cualquiera que sea ese) después de su período de borracho viviendo en la calle. Will Simpson se encarga del arte en la historia corta al final del número 75.


Glenn Fabry hace unas muy buenas cuatro portadas, aunque no pondría a ninguna entre las mejores que hizo para Hellblazer. La primera y la última son un poco demasiado efectistas, pero están muy bien hechas y mandan bien el mensaje que intentan transmitir.


Lo primero que vemos es como Constantine llega a los Estados Unidos después de un viaje en avión en el que hay un par de intentos de humor de Ennis no demasiado buenos. Lo primero que hace al llegar es comerse un pancho y después entrar a un bar.


Después vemos como a Papa Midnite le llega la noticia de que Constantine había perdido su toque y decide mandarlo witchwalking, lo que resulta ser viajar por otro plano mientras está catatónico en éste. El viaje empieza en su segunda noche en el bar cuando John ve un tipo sin cabeza en miniatura flotando adentro de una botella. A esto le siguen varias otras visiones, nada que destaque realmente, y ahí John entra directamente a una dimensión que sería un reflejo supuestamente perturbante de Estados Unidos. Con esto termina el primer capítulo.


El número 73 empieza mostrando lo que está pasando con el cuerpo físico de Constantine, que es levantado por la policía al encontrarse en un estado mezcla de catatónico con alguien muy puesto. De vuelta en donde se encuentra su self espiritual o lo que sea, se encuentra con un negro que le dice pilgrim, lo que me hizo acordarme de Preacher, en donde Ennis directamente lo mete a John Wayne para que le diga pilgrim a Jesse. Supongo que a Ennis le debe gustar bastante John Wayne, o la expresión al menos. El negro le muestra un poco la ciudad, en donde vemos que no hay gente porque todos están en el Central Park. Llueve crack en vez de nieve, las calles están señalizadas por cuerpos colgados con el nombre de la calle tajeado en el pecho y todo el tema parece un poco exagerado.


Volvemos al plano normal y vemos que Constantine es ingresado en un refugio para gente de la calle, mientras que en el otro el negro y la gente del parque lo agarran y empiezan a cortarlo diciéndole que piensan comérselo, pero lo salva una lluvia de dólares y frases inconexas antiyankis, que hacen que la gente se vaya corriendo. Esto escrito suena peor que en el comic en sí, pero realmente no es uno de los mejores momentos de Ennis, el momento en sí termina siendo bastante ridículo. Después de escaparse John se para a mirar el paisaje en el que supongo es el puente de Manhattan y se encuentra con JFK después del disparo, sosteniéndose los pedazos de cerebro con una mano.


De vuelta en el refugio, a Constantine lo intentan chorear pero solo le quedan libras, lo que hace que lo puteen por turista y uno lo mea en la cara. Con esto termina el capítulo dos.


El número 74 muestra a John llegando a Washington, después de viajar caminando junto al Kennedy muerto durante algunas horas, con un par de monólogos en el camino. También aprovecha para cargar un poco a JFK, diciéndole cosas como que había escuchado que una semana antes de que lo asesinen se le había resentido la vieja herida de la espalda mientras se cogía a Marylin Monroe y había tenido que ponerse un arnés, que fue lo que no le permitió agacharse cuando escuchó el sonido del disparo dirigido a el, y más cosas del estilo. Hay lugar también para lo que parece ser un comentario político solapado de Ennis (aunque puede que sea nomás jodiendo) cuando JFK dice que su único objetivo como presidente era sobrevivir políticamente y estar con la mayor cantidad de mujeres que pueda y que a pesar de eso la percepción de la gente de su administración y su buena reputación persistía, a lo cual John responde que a la gente le gusta creer que alguien intentó frenar un poco la cantidad de mierda existente.


Poco después los dos llegan a Washington y a la Casa Blanca, pero al entrar descubren que están adentro de lo que parece ser un ser vivo y se encuentran con Cedella, el espíritu de la hermana de Papa Midnite. Resulta que cuando era chica su hermano la asesino y se pasó diez noches haciendo un ritual con su cuerpo y transformando su alma, encerrándola de esa manera en el infierno como una puta de los demonios para que le pase información de todo lo que escuchaba y veía, lo cual hizo que Midnite pudiese llegar tan alto.



De esta manera Constantine se entera de que Papa Midnite es el que le esta haciendo flashearse la vida de manera bastante peor que con un mal viaje de tripa y todo porque bajo la guardia y se confió en que podía pasear tranquilo por Nueva York sin preocuparse por nada.


El 74 termina con Constantine accediendo a ayudar a Cedella a recuperar su libertad y salir del infierno, a cambio de que ella lo ayude a salir de la trampa de Midnite. Salen de donde estaban y se encuentran con un grupo de indios esqueletos montados a esqueletos de caballo que parecen ser fantasmas perdidos.


Lo primero que hacen los indios es tirarle un dardo de peyote, haciendo que Constantine básicamente alucine mientras esta adentro de una alucinación. John tiene visiones de Gran Bretaña como una puta adicta tirada en la calle, con Estados Unidos como su pimp que le provee lo que cree que necesita para que no se queje y quede satisfecha. Ennis muestra como el personaje-símbolo de Estados Unidos (dibujado como una suerte de Tio Sam vaquero, con los jeans rojos meados) busca dominar a todos a través de la fuerza, pero que los tiempos estaban cambiando y que pronto iba a haber un nuevo imperio, el cual sería Japón. Esto parece ser también un comentario político por parte de Ennis, especialmente porque no tiene nada que ver con la historia en ningún momento. En fin, tampoco es un comentario muy profundo, y es más que nada insinuado que expuesto siquiera con un mínimo de detalle explícito, asi que no vale la pena que me ponga a comentarlo demasiado.


Al salir de las visiones los indios cuentan la historia verdadera de cuando el hombre blanco llego a sus tierras y les dio mantas con viruela, cosa que hicieron los españoles con los aztecas, y que pasó varias veces más en la historia. Resulta que estos son los fantasmas de los primeros en caer de esa manera y quieren que Constantine les muestre la manera de salir de donde están. John no los puede ayudar y los indios se van decepcionados.


Toda esa escena en sí parece bastante forzada y descolgada, como si Ennis solamente hubiese querido concientizar un poco sobre algunas de las atrocidades que se cometieron contra aborígenes. La intención me parece perfecta, pero la escena en sí no aporta nada al plot.


Volvemos por un momento con Constantine en la vida real y lo vemos tirado como antes, meado y siendo preparado para que lo prendan fuego por un pelirrojo que aparentemente le tiene mucha bronca porque es rubio y tiene pinta.


De vuelta en el flasheo, Cedella le dice a John que para irse lo único que tiene que hacer es despertar y después desaparece. Otra vez solos, John y JKF entran a la Casa Blanca y van hasta el salón oval, donde encuentran al Diablo con la forma de Lincoln sentado en el sillón presidencial. John sale cagando y lo deja a JFK para que disfrute la charla.


Constantine se despierta cuando están a punto de prenderlo fuego, le hace un piquete de ojos al pelirrojo y sale rajando de ese lugar también.


Lo siguiente que vemos es como Cedella le habla a un Papa Midnite temblando en el piso, bastante cagado, que sigue las órdenes de su hermana y se toma un taxi al Empire State para tirarse desde el piso 86. Volvemos con John, que está bastante caliente pero termina sonriendo después de comerse medio pancho y prenderse el primer pucho del día. Va al bar y vuelve a sonreír cuando entra un flaco con toda la campera manchada de sangre, que resulta ser de un tipo que se tiro del Empire State.



Damnation’s Flame termina con una imagen de JFK yéndose caminando y cantando, sin sus dos brazos y por ende casi sin cerebro, que se le cayó por el agujero de su cabeza.


Tengo que admitir que toda la saga me aburrió bastante, lo cual hizo que tarde bastante en terminar de escribir esta review, que debo haber dejado a la mitad hace mas de dos meses, aunque me gustó un poco más al releerla para escribir la review. Tiene un par de buenas imágenes y diálogos, pero tampoco demasiado. Me sorprendió que termine muriendo Papa Midnite, que no fue creado por Ennis (si mal no recuerdo hasta ahora solamente había matado personajes creados por él, pero me puedo estar equivocando).


Midnite no aparece más hasta tener en el 2005 una miniserie dedicada a él, miniserie seguramente aprobada porque el personaje había aparecido en la película Constantine y eso podía generar algo de interés, no creo que hubiese salido de otra manera. Supongo que será una precuela para no tener que revivir al personaje, pero no sé. Esta escrita por Mat Johnson (con una sola T aparentemente) y dibujada por Tony Akins, dos desconocidos para mi. La miniserie no la leí todavía y no me llama demasiado por ahora, ya la leeré en algún momento.


El número 75 no termina ahí sino que incluye una historia extra ambientada en 1980, en la que vemos una visita de John a Brendan y Kit, cuando todavía estaban viviendo juntos como pareja. Se fuman un porro y toman lo que parecen ser varias birras mientras hablan de bastantes cosas poco dignas de ser mencionadas, aunque todo el diálogo en general resulta bastante creíble, está bien creada la atmósfera de unos amigos charlando de boludeces sin demasiada importancia mientras están cómodos, disfrutando un buen momento. Brendan quiebra en el baño pero después se les une a Kit y John que habían salido. Ven el amanecer los tres juntos y ahí si termina el número con un final optimista, mostrando que si hubieron tiempos felices en la vida de Constantine, más allá de toda la mierda.

Este final tranquilo, que contrasta con la supuesta “acción” que tuvo la saga, está bastante bien, pero no es tremendamente interesante tampoco y no salva a la historia en general, pero tampoco son un desastre los números, solamente aburridos.

martes, 12 de agosto de 2008

Hellblazer 63 - Forty


Este número, el primero de Hellblazer bajo Vertigo, es bastante atípico y resulta anti-climático con respecto al tono de la serie, pero en una buena manera. Es un número con un ambiente ligero, feliz, distendido (con un tono feelgood sería una expresión apropiada en ingés) al estilo del 49, “Lord of the Dance”, pero con un resultado mucho más logrado. Como el nombre del número bien indica, Ennis cuenta la historia del día del cumpleaños número 40 de Constantine.

En el arte esta Steve Dillon entintándose a si mismo. Cumple bien en general con los dibujos, aunque no me gustó demasiado el Swamp Thing que hizo, en algunas viñetas parecía que tuviese el cuerpo cubierto de pelo verde, no todo hecho de vegetación x, o reminiscente de un brócoli (que es a partir de lo que se manifiesta).

La tapa es de nuevo de Glenn Fabry, que hace una tapa que a mi personalmente me gusta bastante, aunque no es demasiado inventiva tampoco.

El número empieza con Constantine dándose cuenta de que es su cumpleaños, cosa que no tenía muy presente. Kit se fue a Belfast hasta el otro día y Chas no puede salir así que se compra puchos y dos botellas de whisky y se va para su depto resignado a pasarlo solo, pero se encuentra con que le hicieron una fiesta sorpresa.

Todo había sido organizado por el Lord of the Dance, y John se encuentra con varias caras conocidas como Zatanna, el cura raro amigo suyo, Nigel, Ellie, un gordito q apareció alguna vez que se llama Header y un pibe convertido en conejo que no se ni de donde salio (tengo que releer la etapa de Delano todavía, que es de donde tiene que haber salido).

Después de unas horas de tomar y charlar entre todos, Constantine sale afuera a mear. No entiendo por que tiene que salir afuera porque debe tener al menos un baño, aunque teniendo en cuenta que es una fiesta tiene sentido que haya estado ocupado. Mientras está meando lo sorprende el Phantom Stranger, que lo hace girar y mearle los zapatos. El Stranger tira un par de frases compungidas diciendo que tenia la esperanza de acercarse a Constantine al menos en ese tiempo de celebración, pero que iba a tener que permanecer un extraño. Se ve que lo ofendió que lee meen los zapatos. Claramente el intento de esto es que sea gracioso, y no le sale tan mal tampoco, a pesar de ser una situación que no es demasiado original.

De vuelta adentro, sigue el escabio y la conversación hasta que Swamp Thing se manifiesta a través de unos brócolis que el conejo se iba a comer. Resulta que el Lord of the Dance le mando una carta (dirigida a Mr. S. Thing, con ubicación The Swamp) sin especificar demasiado. Le explican que es el cumpleaños de John y Swampy dice que no le trajo ningún regalo. A John se le ocurre una idea (muy apropiada para la ocasión) y manda a Nigel a buscar a su planta de chala (que se llama Treebeard, Bárbol, referencia a Tolkien a la pasada). Swamp Thing, siendo el elemental del verdor, de toda la vegetación, la hace crecer bien y la seca para dejarla lista para fumar. Swamp Thing se va, y empiezan a armar. Hay una secuencia muy buena de una página en la que Nigel arma uno mientras cuenta como conoció a Constantine, y termina armando un desastre mientras dice que hace tiempo que escucha sobre unos fasos enormes que se pueden hacer, pero que le suenan a mito. Obviamente el próximo cuadro es de Constantine con cara de banana y un troncho bien largo, perfectamente armado. Resumiendo, quedan todos bien puestos, vemos como Zatanna fuma mientras levita un fasito, y se van yendo todos, algunos en peor estado que otros. Ver estas escenas estilo Cheech and Chong en Hellblazer, con John Constantine, Zatanna y Swamp Thing implicados me dio bastante gracia, especialmente al fumón en mi.

Al final quedan John y el Lord, que tira un par de frases que me gustaron, en el sentido de cómo sonaron (la de rake at the gates of hell y las que las preceden) y le dice que le esperan unos años jodidos porque había hecho calentar a la gente a la que menos debería habérselo hecho, pero que él iba a estar de su lado cuando llegue el momento.

Se desvanece en el aire y vemos después como Kit llega a un departamento hecho mierda, con latas y botellas tiradas por todos lados, manchas de “algo” en las paredes, ceniceros llenos y una planta de marihuana en la mesita del living. Obviamente lo que sigue es Kit yendo a comerse a John que está semi-desvanecido en la cama.

Con esto termina el número, y tengo que reconocer que esperaba ese final de una manera u otra y me gustó como quedó a pesar de que se haya visto venir desde kilómetros. Es uno de los casos en los que no es para nada necesario ser original si la idea va a estar ejecutada bien y se adecue. El número en general también me gustó, teniendo muy buenos momentos. Claramente además de tener un tono alegre, de celebración en general, tiene un tono de humor muy marcado. En algunos casos funciona mejor que en otros, pero está presente casi a todo momento, en especial a partir de que empieza la fiesta.

Toda la secuencia stoner me gustó mucho a pesar de que el chiste relacionado a la pot puede estar muy gastado, pero este fue otro caso en el que no fue necesario ser original para hacer algo que quede bien y este bueno (hasta se menciona de pasada a Cheech & Chong). Fue gracioso ver a Constantine fumado con amigos, estando cómodo en el ambiente de fiesta general que se vivía.

No está de más decir que no tiene nada de horror ni ningún plot profundo (más allá de la conversación del final con el Lord) pero no se lo extraña. Viene muy bien un número así para, como diría un director técnico de fútbol, descomprimir la situación y darle un respiro a Constantine y al lector.